Un mundo imperfecto en fase beta

¿Cómo evoluciona nuestro entorno? ¿Cual es el paradigma Lean Startup? ¿Debe mi empresa seguir este paradigma? ¿Debe mi empresa digitalizarse? ¿Actualizo el hardware (máquinas) y software (personas) de mi empresa?

Esta semana he asistido a la conferencia “Presente y futuro de la dirección de proyectos” impartida por D. Jesús Martínez Almela, presidente de International Project Management Association (IPMA). IPMA está representada por la Asociación Española de Ingeniería de Proyectos (AEIPRO) en nuestro país.

El tema principal fue la necesidad de “Project Manager” certificado en nuestras empresas. Los motivos son muy diversos, entre otros, se destacaron la volatilidad de los productos, los cambios de tendencias de consumo y la necesidad de profesionales altamente adaptables. El denonimante común en estos temas es la velocidad del cambio y la necesidad de adaptación/formación al mismo.

Y es precisamente esta velocidad y volatilidad lo que me ha hecho escribir este post. Nos encontramos en un cambio de era en el que no nos podemos permitir el lujo de aislarnos del mundo o esperar para lanzar el producto perfecto.

Llegar lejos se consigue acompañado

El mundo es nuestro banco de ensayos, nadie mejor que los propios consumidores para evaluar el producto. Nos encontramos en un mundo con productos imperfectos, cuyo ciclo de vida termina antes de perfeccionarlos.

En la primera del post se verá el nuevo método Lean Startup como paradigma de volatilidad y velocidad en las empresas actuales. A continuación la conveniencia de la Industria 4.0 como herramienta para llevar a cabo el método Lean Startup. Seguiré con los primeros pasos para lanzar un producto o servicio según el paradigma visto. Para terminar con algunas conclusiones y preguntas que puedan surgir.

Introducción.

Constantemente se lanzan productos en fase beta para recibir el feedback lo más rápidamente posible y poder pivotar para minimizar costes y maximizar beneficios. Este es el nuevo paradigma del método Lean Startup.

Como sociedad, tenemos un conjunto de técnicas probadas para gestionar grandes empresas y conocemos las mejores prácticas para construir productos físicos… Podemos confiar en la visión, perseguir al «gran hombre» que puede hacer que la magia ocurra o analizar nuestros nuevos productos durante toda la eternidad. Son problemas nuevos, surgidos como consecuencia del éxito del management durante el siglo XX… Estamos ante la creación del management del segundo siglo. Nuestro reto es hacer algo grande con la oportunidad que nos han dado. El movimiento del método Lean Startup pretende garantizar que quienes queramos crear el siguiente gran producto tengamos las herramientas necesarias para cambiar el mundo.” — Eric Ries, El método Lean Startup.

La velocidad en la Industria 4.0

La Industria 4.0 es un tema que me apasiona. Y es precisamente los nuevos habilitadores digitales los que nos proporcionan las herramientas que permite a las empresas y organizaciones la capacidad para llegar al mercado con la velocidad necesaria.

En un mundo en constante cambio, cada vez es más decisivo la adaptabilidad de los productos y servicios a los consumidores finales. Llegando a la personalización individual, es decir, crear productos y servicios personalizados individuo a individuo.

Las nuevas tecnologías IT permiten este grado de detalle, dotando de inteligencia a los procesos productivos para que el producto porte la información necesaria en el propio proceso de fabricación.

Los datos masivos permiten anticiparse a las necesidades de los mercados. La comunicación global es fundamental para gestionar la industria del futuro.

Y es precisamente esta velocidad de comunicación y demanda la que no nos permite diseñar los productos y servicios hasta el perfeccionamiento infinito.

Mentalidad tradicional vs nueva mentalidad.

El mundo cambia rapidamente, incluso más rápidamente de la idea que tengamos en la cabeza. Las ideas tradicionales de perfeccionismo, aislarnos del mundo para evitar ser copiados, luchar contra la competencia con uñas y dientes, etc., ya no son válidas.

El nuevo paradigma nos lleva a diseñar nuevos productos o servicios bajo condiciones de incertidumbre extrema. Mostrarlo a los consumidores (y a la competencia) antes de tenerlo terminados.

En la larga historia de la humanidad (incluso de la especie animal), son aquellos que aprenden a colaborar y a improvisar los que tendrán más probabilidad de prevalecer.” Charles Darwin, El origen del hombre [1]

Los ingenieros, analistas y directivos están acostumbrados a medir el progreso de los proyectos, analizando si el trabajo avanzaba conforme al plan establecido, si el producto/servicio es de alta calidad o los costes se mantenían entorno los presupuestos.

Ahora nos encontramos con nuevas preguntas que cuestionan todo lo anterior: ¿Qué pasaba si se está creando algo que nadie desea?. En tal caso, ¿qué importaba si lo estábamos haciendo a tiempo y ciñéndonos al presupuesto?

Hoy día corremos el riesgo de invertir una gran cantidad de recursos en crear un producto o un servicio que nadie quiere. Los mercados cambian rápidamente y lanzar un producto tarde puede resultar catastrófico.

Permeabilidad al fracaso. Muerte por perfeccionismo

El principal motivo por el que no se lanzan los productos o servicios es el miedo al fracaso que todos tenemos. Desde niños nos están educando para lograr el éxito.

El sistema educativo (en el que me he criado) fomenta el individualismo y el deseo del éxito mediante sistemas de puntuación y trabajo individualizado. ¿Acaso no nos examinan y fomentan que seamos mejor que el compañero de pupitre?.

Lo que el sistema educativo no se ha percatado es que como subproducto están obteniendo que la sociedad no está preparada para el fracaso. Cuando son los triunfadores los que más abogan por no temer fallar; y en caso de hacerlo, recuperarse lo más rápido posible.

Solo aquellos que se atreven a fracasar a lo grande pueden conseguir grandes cosas“.-Robert F. Kennedy.

Muchos profesionales lo llaman “Muerte por perfeccionismo“. Esto es intentar obtener un producto o servicio perfecto, sin embargo el tiempo necesario para alcanzar dicho estado ha hecho que sea demasiado tarde para el lanzamiento.

Un producto mínimo viable (MVP), también es válido para servicio, es aquel que permite ser lanzado con el mínimo de características posible con tal de que podamos obtener información relevante de uso de los usuarios, mediante diferentes métricas. La confirmación empírica y validación del MVP es lo que lo hace tan valioso.

Cada plan de trabajo empieza con un conjunto de asunciones o hipótesis. Se debe trazar una estrategia basada en las asunciones iniciales. Como tales, las asunciones pueden ser ciertas o no, por lo que los primeros esfuerzos están encaminados a demostrar o refutar las asunciones lo más rápido posible.

Las nuevas tecnologías nos permiten fabricar prototipos rápidamente, para ser evaluados y demostrar las hipótesis de usabilidad con las que partíamos. Nunca antes la sociedad ha dispuesto de estas herramientas, entonces, ¿por qué no utilizarlas?

Producto mínimo viable (MVP)

Partiendo de la fabricación/elaboración de productos/servicios bajo unas asunciones iniciales, debemos estar preparados para enfrentarnos a situaciones de incertidumbre.

No sabemos qué va a pasar cuando pongamos ante el público nuestro MVP. Es imprescindible ser capaz de pivotar y cambiar el rumbo. Podemos y tenemos los herramientas para realizar la correcciones necesarias rápidamente.Crear-Medir-Aprender

Para pivotar contamos con la herramienta: “el circuito de feedback Crear-Medir-Aprender“. Consiste en un proceso iterativo compuesto por tres fases:

  1.  Crear. Primero, transformamos nuestras ideas en un producto o servicio que creamos que puede funcionar. Podemos llegar a un nivel de customización por usuario final.
  2. Medir. A continuación, medimos cómo responden nuestros consumidores ante los cambios que hemos introducido en la fase anterior. Las nuevas tecnología IT nos permiten tener un FeedBack prácticamente en tiempo real.
  3.  Aprender. Por último, en función de los resultados obtenido en la fase anterior se toman decisiones: seguir con el plan actual o se pivota, es decir, se cambia de estrategia. Somos autenticas fuentes generadoras de datos, nunca ha sido tan fácil tomar decisiones en base a datos con tanta rapidez.

Todo MVP debe cumplir al menos una iteración en el circuito. Un producto mínimo viable no es más que un experimento, permite probar las hipótesis o asunciones iniciales sobre las que se basa nuestro negocio lo más rápido posible y con el mínimo esfuerzo gracias a las tecnologías IT actuales.

Por otro lado, es importante que el PMV sea medible, es decir, que nos permita comprobar que la hipótesis que queríamos probar es cierta.

Primeros pasos.

Podemos ir un paso más. Podemos vender nuestros productos y servicios aún sin haberlo creado. Esto significa que, antes de crear el prototipo, la organización debería realizar una “prueba de humo” con las herramientas de marketing. Con esto conseguimos ver la reacción del mercado antes incluso del uso del MVP.

Esto es una vieja técnica de marketing directo, se le da a los consumidores la oportunidad de encargar un producto que todavía no se ha creado. Con la “prueba de humo” medimos un aspecto: si los consumidores están interesados en probar un producto.

Por si sola esta prueba no es suficiente para validar todo el producto o servicio. Sin embargo, puede ser muy útil para obtener feedback, puede demostra la asunción que nuestro MVP tiene mercado, antes de gastar más dinero y recursos en el producto o servicio.

La “prueba de humo” es el punto de partida de nuestro MVP. Si decidimos seguir adelante, con cada iteración al circuito Crear-Medir-Aprender, tenemos que decidir si debemos cambiar de estrategia (pivotar) o bien seguir haciendo pruebas en la misma dirección (perseverar).

Conclusiones

Los productos es fase alfa estaban muy bien en el siglo pasado, hoy es necesario validar antes de fabricar en masa; lo que crea la necesidad de lanzar los productos en fase beta.Mundo Imperfecto en Fase Beta

El mundo se encuentra en un constante estado beta. Nuevos productos aún no acabados son lanzados al mercado y otros desaparecen a diario. Nos encontramos en un mundo imperfecto.

La industria 4.0 nos da las herramientas para fabricar, personalizar (fabricación aditiva), medir (IoT), analizar (Big Data) y tomar decisiones a una velocidad nunca antes posible.

Es necesario un cambio de mentalidad. La concepción clásica de industria ha de dejar paso a nuevos modelos que permitan velocidad y adaptación al entorno.

Las especies que sobreviven no son las más fuertes, ni las más rápidas, ni las más inteligentes; sino aquellas que se adaptan mejor al cambio. En la lucha por la supervivencia, los más aptos ganan a expensas de sus rivales porque consiguen adaptarse mejor a su entorno.” Charles Darwin, El origen de las especies [1].

En el nuevo paradigma es necesario un cambio en la formación de profesionales, primero para fomentar el trabajo en grupo, segundo para perder el miedo a equivocarse y por último para crear habilidades de cambio y aprendizaje continuo.

Antes de lanzar un producto o servicio se hace necesaria la utilización de herramientas de marketing para evaluar el mercado. Y en caso de la aceptación por parte del mismo, debemos crear un MVP para privotar lo más rápidamente posible.

En otro artículo intentaré discutir la necesidad de la certificación de profesionales, el tema principal de la conferencia de IPMA “Presente y futuro de la dirección de proyectos”.

FAQ

¿Mi negocio es un clon de otro ya existente? ¿Mi idea puede considerarse una Startup?

En el caso que la empresa sea muy parecida a alguna existente, lo que puede hacer es aprender de las cosas buenas que vea, corregir los errores e intentar diferenciarme del resto. Si por el contrario la idea se puede considerar Startup, primero es necesario realizar un “prueba de humo” antes de empezar con un MVP

¿Estás creando algo que de verdad quiere el consumidor final? ¿Cómo saberlo?

Diseña un MVP. Con las herramientas de marketing evalúa si el mercado lo acepta. Crea un producto mínimo viable y lánzalo al mercado.

¿Estamos haciendo progresos como para creer que nuestra hipótesis estratégica inicial es correcta o debemos hacer un cambio importante?

Primero hay que evaluar en que punto del circuito Crear-Medir-Aprender nos encontramos. Si ya hemos medido entonces es el momento de pivotar. Pivotar es realizar una corrección estructurada diseñada para probar una nueva hipótesis básica sobre el producto, la estrategia. Podemos decir que es el motor de crecimiento.

¿Cómo pivoto?

Te planteo 10 métodos para pivotar:

  • Pivote de acercamiento (zoom-in). Lo que antes considerabas una característica del producto se convierte en el producto. Divides el producto en uno menor u otros más pequeños.
  • Pivote de alejamiento (zoom-out). Lo que considerabas el producto entero se convierte en una simple característica de un producto nuevo, un producto mayor. Es necesario crearlo.
  • Pivote de segmento de consumidor. Te das cuenta que el producto que estás creando resuelve un problema real para consumidores reales, sin embargo, éstos no son el tipo de consumidores que inicialmente había planeado atender. Cambias de consumidor objetivo.
  • Pivote de necesidad del consumidor. El problema que intentas solucionar no es demasiado importante para los consumidores. Es necesario descubrir las verdaderas necesidades del consumidor.
  • Pivote de plataforma. Un cambio de aplicación en una plataforma o viceversa. Hay que cambiar las herramientas con se están utilizando. Canales de comunicación por ejemplo.
  • Pivote de arquitectura de negocio. Las empresas suelen seguir una de estas dos arquitecturas de negocio: alto margen y bajo volumen (modelo de sistema complejo) o bajo margen y alto volumen (modelo de volumen de operaciones), según Geoffrey Moore (autor, conferenciante y asesor de Startups). En este pivote, debes cambiar de arquitectura.
  • Pivote de captura de valor. Es necesario un cambio en el modelo de ingresos o de monetización de tu empresa.
  • Pivote de motor de crecimiento. Un cambio en la estrategia de crecimiento para buscar un crecimiento más rápido o más rentable.
  • Pivote de canal. Cambio en el canal de distribución.
  • Pivote de tecnología. Utilizar una tecnología completamente distinta para alcanzar la misma solución.

Ni que decir tiene que son una propuestas, en tu mano está tomar una de ellas o elegir otro pivote más interesante para tu negocio.

¿Debo cambiar mi negocio?

No soy nadie para obligarte a cambiar el negocio. Lo que si te diré es que la digitalización ha llegado. Los nuevos habilitadores digitales están haciendo a las empresas más ágiles, competitivas y flexibles ante un mercado globalizado y más exigente. Subirse al carro de la digitalización puede marcar la supervivencia o la desaparición de muchas empresas.

¿Las máquinas serán el futuro?

No creo. Los sistemas ciberfísicos marcaran el panorama de trabajo de las fábricas del futuro. También creo que los trabajos realizados por las personas cambiarán en igual medida que las instalaciones. Así que será mejor contratar a nuevos profesionales con habilidades digitales o reciclar a los trabajadores que actualmente tienes.

Podría seguir así por más tiempo, sin embargo voy a dejarlo aquí. Si tienes más dudas o preguntas ponte en contacto conmigo.

Fuentes:

RIES, Eric. El método lean startup. 2012.
TAPIA, Jesús Alonso. Motivaciones, expectativas y valores-intereses relacionados con el aprendizaje: el cuestionario MEVA. Psicothema, 2005, vol. 17, no 3.

Notas:

1: Esta famosa frase es atribuida a Charles Darwin. Según el proyecto británico Darwin Correspondence  esta frase nunca salio de su pluma. A todos los efectos, a mi me sirve para ejemplificar lo que quiero transmitir.

 

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