En el nuevo paradigma de Industria 4.0 las organizaciones necesitan más «buenas personas»

¿Qué es la talentismo? ¿Y el buenismo? ¿Qué deben buscar las empresas de hoy? ¿Qué características identifican a las buenas personas? ¿Y al resto?

Hace unos días me pasaron un enlace que decía:

!!Las peores empresas buscan a gente con talento… Las mejores a buenas personas!! Si algún día tienes que contratar o seleccionar a alguien para un puesto de trabajo intenta siempre por encima de cualquier otra cosa que sea una muy «buena persona».

Estoy de acuerdo en parte. Sin duda hay que buscar a las «buenas personas», sin dejar de lado el talento, por supuesto. Yo cambiaría el titular por: «Las buenas empresas buscan talento. La empresas excelentes, además, buscan buenas personas».

No cabe duda que en el nuevo paradigma de Industria 4.0 es más importante el talento que el dinero. Pero no lo es todo.

Desde hace tiempo se habla que nos encontramos en la época del talentismo. El capitalismo paso a la historia. Hoy día es más complicado encontrar talento que recursos monetarios.

Las materias primas ya son accesible en cualquier lugar del mundo. En un planeta globalizado, los recursos pueden ser fácilmente encontrados.

El talento es lo que ahora deben buscar las organizaciones, las personas deben poseer aptitudes. Y si el talento viene acompañado de buenismo, es decir, si la persona tiene ciertas actitudes como asertividad, positividad, etc., estamos hablando de un pack completo.

Buenismo.

Eso de ser una buena persona o no serlo debería ser tenido muy en cuenta en las entrevistas de selección, debería ir reflejado en todos los currículums; antes incluso que el expediente académico.

Sin duda, las personas encargadas de seleccionar el capital humano de las organizaciones deben buscar algo más que un curriculum sobrecargado de títulos. Existen herramientas que ayudan a las empresas a indagar más allá, logran indagar en la psique de los candidatos.

A falta de abuela, todos nos consideramos buenas personas, a nuestro modo. El blog que leía se refería como «buena persona» a ésa que se atreve con todo y que se preocupa por hacer las cosas bien, por aprender, por dejar todo bien puesto, limpio, ordenado y por terminar las tareas aunque tenga que echar más tiempo (Esto me recuerda a las 5S del Lean Manufacturing).

Es importante remarcar que no se trata de echar horas extras. Una «buena persona» hace las cosas por sí misma, por su propia voluntad, con un muy alto sentido de la honradez y de la responsabilidad.

Este tipo de personas ayudan al crecimiento del grupo desinteresadamente. No tienen propósitos egoistas, simplemente están interesados por el bien común.

Estamos hablando de los valores que, como ser humano, le hace ser de esa manera. Son cualidades innatas, que salen sin que nadie tenga que decir nada.

Y es que cualquier empresa que esté compuesta por este tipo de capital humano se puede considerar afortunada.

Diferencias entre personas normales, excelentes y tóxicas.

Por la ley de los grandes números, cuanto mayor sea nuestro grupo, más variedad y complejidad de personalidades tendremos en él. Aunque la generalización no es buena, podemos clasificar a las personalidades entre: normales, buenas (o excelentes) y tóxicas.Buenas personas y personas tóxicas

Las «buenas personas» (siguiendo con la nomenclatura) son iguales en todos los ámbitos de la vida, tanto en el trabajo como en la calle, en su casa o fuera de ella; no importa donde estén. Este tipo de personas se caracterizan por no ser de una forma en unas situaciones y de otra forma en otras situaciones, por cambiar por completo según las circunstancias o con quienes estén.

Estas personas se entregan al 100% en todos los ámbitos de la vida, tanto profesional como laboral. Algo que los honra por completo.

Luego nos encontramos otro tipo de gente «normal» que pasan sin pena ni gloria por nuestro camino. Se limitan a hacer su trabajo, pero no se esfuerzan en mejorar o dar ese «extra» que puede marcar la diferencia. Por lo general este tipo de personas no afectan al grupo.

En esta categoría podríamos enmarcar al mayor porcentaje de personas sobre la tierra.

Y por último, podemos encontrar a esa gente que con sus amigos o familiares son muy cercanos, pero en el trabajo o en circunstancias que son ajenas a su entorno cercano se vuelven distantes, fríos y desagradables. Una personalidad calculadora que en función del entorno transforma su comportamiento para sacar provecho.

Este tipo de personas podemos considerarlas como «tóxicas». Son agujeros negros que absorben la energía de las personas que les rodea. De tal modo que cuando trabajan y están delante de clientes o usuarios se comportan de manera antipática, egoísta y sólo buscan el beneficio personal. Muchas veces enmascaran su comportamiento con una falsa identidad de cercanía. Tratándolas un poco más en profundidad se pueden identificar sus verdaderas intenciones.

Te recomiendo que huyas de este tipo de personas. Y en cambio intentes rodearte de «buenas personas».

¿Cómo sé si una persona es «buena persona»?

Así es, te sugiero que te rodees de «buenas personas». No obstante, alguien que lea esto pensará que eso de ser «buena persona» es algo subjetivo, que cada persona es un mundo, etc. Y no seré yo quién le quite la razón.
Pero seguramente estarán de acuerdo conmigo en que tan solo viendo como piensan, escriben, hablan y se expresan ciertas personas podemos clarificarlas como buenas personas. Con cierto margen de error.

Estas son las personas que las empresas deberían contratar. A parte de buscar el talento, hay otras cualidades que también podemos ir buscando para las organizaciones y para nuestra vida en general.

Y aún así habrá quien no sea capaz de ver a este tipo de personas, que no se dé cuenta, o aún sabiéndolo, estando delante de una «buena persona» no la vea así.

Por lo general vemos en los demás cualidades que nosotros mismos poseemos. O tal vez será eso de que los iguales o semejantes se reconocen entre sí. Lo cierto es que no es fácil reconocer a quienes son realmente «buenas personas».

Sin embargo todos hemos experimentado eso del sexto sentido. Cuando alguien nos cae especialmente bien o mal. Hay quien te da una muy buena vibración, o mala, según la vibración que tú también tengas y aportes al resto. Al parecer se trata de que hay o existe una «correspondencia» que se percibe o se da según cada cual y según en el «nivel» que se está.

En el mismo blog daban pistas para reconocer a todas esas «buenas personas» que, por norma general, tienen los siguientes elementos en común:

  • Amable
  • Simpática
  • Alegre
  • Dinámica
  • Activa
  • Comprensiva
  • Flexible
  • Responsable
  • Cordial
  • Atenta
  • Dispuesta
  • Respetuosa
  • Ética
  • Honrada

A esta ecuación debemos sumarle que apenas nunca se enfada, siempre tiene una muy buena actitud ante los problemas.

Me podéis decir que es como buscar una aguja en un pajar. Podemos fomentar estos comportamientos en nuestro entorno laboral. Primero practicando con el ejemplo.

Las buenas personas son auténticas

En la era del conocimiento nos encontramos rodeados de información, nuevos productos y servicios orientados a la inteligencia emocional.

Y es que ser buena persona está de moda. En nuestro entorno encontramos cantidad de estímulos que abogan por el positivismo. Podemos encontrar en el mercado muchos productos y servicios para «ser mejores».

En cualquier biblioteca encontraremos una sección de auto-ayuda. Y no critico esto. Todo lo contrario. Te invito a hacer uso de la oportunidad que brindan.

Y como casi siempre, exista la otra cara de la moneda. Siempre podemos encontrar algún que otro lobo con piel de cordero. Algunos se han sumado a la moda, pero realmente es de cara a la galería.

Por norma general esta persona es la típica que pone muchas frases motivadoras y positivas, pero no se te ocurra darle feedback pues no lo necesitan. Se creen tan buenas que están por encima del bien y del mal.

Por otro lado las «buenas personas», las auténticas, las de verdad, no necesitan para nada demostrar cómo son. No necesitan poses sobre-actuadas de bondad o falsa humildad para ser «buenas personas», como son realmente.

Una «buena persona» es sencilla, cercana, cálida, con un sentido universal de las gentes y de las cosas. Tiene un sentido de la justicia muy equilibrado y sobre todo justo, amable, compasivo y comprensivo.

Hacen «piña», enriquecen su entorno, hacen crecer el grupo y aportan valor al clima de la organización.

Características de las buenas personas

Una «buena persona» es compasiva. Entiende que lo que está mal, está mal, pero aun así entiende que si la justicia al final va a perjudicar a alguien, aunque sea una mala persona, de forma lesiva o contraria intenta minimizar los daños. Una «buena persona» no entiende el daño de ninguna de las maneras.

Las «buenas personas» son compasivas. Siempre tiene perdón para quien sea, aun siendo el más malo del mundo. La «buena persona» empatiza con el prójimo, entiende que si otro es malo «es por algo» y para ello busca un motivo para disculparle, ya sea porque tuvo una mala infancia, una mala vida, una difícil personalidad particular, una experiencia traumática, etc.

El rencor no entra en el vocabulario de las «buenas personas». Apenas nunca se dejará llevar por la venganza o el rencor debido a que su sentido de la bondad, la comprensión y la compasión está por encima de cualquier otra cosa, aun incluso yendo en contra suya.

Por lo contrario, las «buenas personas» tenderán una mano amiga a aquellos que la necesitan. Desinteresadamente y sin buscar o tener un objetivo oculto en su intención.

La honradez y el equilibrio son valores principales en las «buenas personas». Podríamos decir que es su real y verdadero «perfil» ya sea en su casa, con sus amigos o en el trabajo.

Conclusiones

Si lo que quieres es tener o conseguir un buen equipo de trabajo, con empleados o colaboradores que sean lo mejor hay que cambiar el paradigma de empleado. No selecciones primero por estudios, títulos o másteres. Evalúa primero a la persona, o más bien la personalidad.

Y si aparte de ser «buenas personas» encima por sus estudios, habilidades, diplomas y su experiencia profesional encajan en el perfíl buscado, pues mucho mejor.

Desgraciadamente si nos fijamos bien, en el mundo hay muy poca gente que sean realmente muy «buenas personas».

Lo bueno es que podemos trabajar para mejorar día a día, nosotros y nuestro grupo. Lo primero es reconocer nuestros defectos, para poder cambiarlos.

FAQ’s

¿Qué puedo hacer para mejorar mi equipo de trabajo?

No podemos hacer borrón y cuenta nueva. Ahora no vamos a buscar a «buenas personas» para renovar por completo nuestro equipo, así que una buena extrategia es mejorar el equipo que tenemos actualmente.

Por ejemplo, trabajando las relaciones del equipo. Alinear los objetivos del equipo con los del negocio, para obtener ese «extra» que todos podemos dar. Inspirando y enseñando con el ejemplo. Y muchos otros ejemplos.

Para comenzar te doy algunas pistas:

  1. Trabaja las relaciones dentro del equipo. Fomenta experiencias y contenidos que hagan más consistente la relación entre los compañeros. El objetivo es construir relaciones de calidad. Con esto perseguimos que los componentes se ayuden unos a otros sin intereses ocultos.
  2. Macro-visión del negocio. Conocer todos los aspectos del negocio y del mercado. Aunque cada persona es especialista en un área o sector del negocio, es buena práctica hacerle conocedor del sector para implicarlo en obtener productos y servicios de mayor valor. Fomenta experiencias y contenidos que ayuden a encuadrar el impacto de acciones, decisiones, proyectos dentro del negocio. Estas actividades debe ir encaminadas a conocer más en profundidad el negocio y el mercado.
  3. Micro-visión del negocio. Aquí me refiero a tomar consciencia de cómo las personas impactan, cambian y evolucionan con el negocio. Estas actividades, por otro lado, van dirigidas a profundizar en las metodologías de trabajo, procesos, productos en los cuales las personas tienen efecto directo.
  4. Facilitar la comunicación mediante contenidos y materiales que me permiten tener una comunicación más fluida, eficaz y de calidad en todos los ámbitos profesionales.
  5. Desarrollo de habilidades y competencias en las herramientas de la organización. En un entorno cada vez más complejo es necesario desarrollar contenidos y materiales que permitan conocer y manejar de una manera más operativa las herramientas dentro de la compañía.

¿Cómo puedo facilitar el bienestar de la oficina?

La verdad es que la «buena gente» son personas que emiten buenas vibraciones. Para mejora el ambiente en nuestro lugar de trabajo creo que es necesario pasar por tener un buen equilibrio cuerpo mente.

Podemos crear contenidos y materiales que ayuden a mantener un equilibrio saludable en tu entorno profesional. El objetivo es adquirir los conocimientos necesarios para el desempeño de nuestro trabajo. Así como mantener y entender la importancia de nuestro equilibrio y salud emocional.

Como las dos caras de una moneda o como el yin yang, tenemos dos aspectos en nuestra vida: personal y laboral.

Yin Yang

Facilitar importante la conciliación profesional y personal. Debemos entender nuestra diversidad, no todo es trabajo. Somos seres sociales y debemos entender que llevamos un equilibrio entre la vida laboral y la personal. Tenemos una relación que debemos entender como convivir con ella y potenciarla. El objetivo de este tipo de acciones es entender nuestra diversidad y entender la riqueza que nos aporta.

¿Todo se queda en nuestra casa?

Nos encontramos en un mundo cada vez más globalizado. Nuestro día a día está compuesto por múltiple relaciones con clientes, proveedores y colaboradores. Además debemos hacernos entender por personas de todo el mundo.

Es necesario ayudar a nuestro grupo a expresarse y hacerse entender tanto en nuestro idioma como en otras lenguas.

Una buena práctica es compartir el Know-How dentro del equipo, fomentar compartir el conocimiento y la experiencia. Es un camino bidireccional destinado a aprender y desarrollarse con otros, bien sea transmitiendo, como recibiendo conocimiento de nuestros propios compañeros y otros profesionales.

¿Me encuentro perdido? ¿Por dónde empezar?

Como siempre digo, podemos encontrar profesionales que nos pueden ayudar a empezar y acompañar en el camino.

Llegar lejos se consigue acompañado
Si quieres ir rápido camina, solo si quieres llegar lejos ve acompañado

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