En lo alto de la montaña, donde el silencio sólo lo rompía el viento entre los pinos, vivían dos monjes Zen: el anciano maestro Hoshin y su joven discípulo Ren. Aquella mañana, el sol iluminaba el huerto del monasterio. Ren estaba en medio del terreno, con el azadón en la mano, mirando a su alrededor. […]
