En lo alto de la montaña, donde el silencio sólo lo rompe el viento entre los pinos, se alzaba el Zendo, el salón de meditación. Allí, los jóvenes monjes pulían su espíritu tanto como sus tareas. Ren, el discípulo de diecisiete años, limpiaba el suelo con esmero. Sin embargo, no podía terminar y empezar su […]
